La parte oriental de la ciudad se llama Higashiyama, "la montaña del Este", nombre de la montaña sobre la que se apoya el barrio. Desde el siglo XIV, se construyeron en este lugar numerosos templos, santuarios y villas de la nobleza, dando al barrio una vitalidad muy especial en materia de arquitectura, jardines y bellas artes. Esta tradición aún perdura en la actualidad, atrayendo a visitantes de todo el mundo.
Viajar a Kanazawa supone sumergirse en el Japón de la época feudal. Sus calles flanqueadas por casas señoriales, sus antiguas zonas de recreo, su castillo y el magnífico jardín Kenrokuen lo convierten en un destino de lo más exótico. Kanazawa es también una meca de la artesanía.
Al norte de la Prefectura de Fukushima está la población de los kura, con sus viejos almacenes de líneas depuradas donde se almacenaba el arroz, el sake, el miso (pasta de soja fermentada) y otros productos de la región. En el pueblo y sus alrededores se encuentran 4.600 depósitos pintados de blanco, negro o de ladrillo, pero muchos de ellos se utilizan como tiendas, museos o galerías de arte. Pero lo cierto es que aportan un ambiente tranquilo; el tiempo parece haberse detenido en el periodo Edo.