Un aire de frescura en pleno verano!

Viajamos a japon en verano del 2018 y, si bien íbamos avisados, dios que calor!
Hasta que llegamos a Takayama!! Se empezaba a notar el fresco de la montaña y nos sorprendió gratamente la tranquilidad del lugar. Un mercado matinal precioso y el agua fresca y cristalina que corre por todas las calles que son regadas constantemente por los vecinos, una maravilla! La artesania, el paisaje… Nos enamoro!
Tras coger un autobus, nos trasladamos al ryokan que nos acogería durante los dos siguientes días, Sumeikan Karukaya Sanso. Un lugar idílico, fresco, al lado de un río donde vimos a gente pescar y, como no, con unos baños de agua caliente que nos dejaron sin palabras.
Aprovechamos ademas para subir en el funicular de  Shinhotaka ropeway para alucinar con los paisajes que se ven una vez arriba. Altamente recomendable para aquellos que gusten de hacer senderismo, pena que nosotros anduvimos justos de tiempo…
En resumen, una pausa entre el ajetreo y el calor de las ciudades japonesas que te revitaliza y da fuerzas para seguir adelante con el viaje!!

Por Iraitz 

Dónde: Takayama